miércoles, 5 de agosto de 2009

Colocar una ciudad en medio del mar.*

Nicolás Amoroso Boelcke. 1
naab@correo.azc.uam.mx

La ciudad es de hecho,
la cosa más importante
instituida por la razón
humana.2

Después de días y días y días de navegar soñaban con plantarla en medio del océano para reposar un tiempo y seguir la marcha. En la costa descubrieron ese mar verde de pasto y pudieron fundarla. De un lado, hacia el frente, hacia la mirada, el verde pampeano. En las espaldas ese río, ancho de aguas inciertas, recordaba el mar. Las embarcaciones que arribasen después la verían como instaurada en el agua. Dada la infatigable amplitud del terreno sólo comparable con la extensión del cielo, la ciudad fue un punto que disturbaba las horizontales paralelas del paisaje. “Una respuesta al acto de habitar y hacen referencia a las fuentes de la energía humana y al lugar que ocupa el hombre entre el cielo y la tierra.”3 Vista desde el mar una costa lejana parece sólo una silueta. “Incluso Manhattan, con su profundidad de 21 Km. parece como el telón pintado del fondo de un teatro, cuando se ve a través del agua, a lo lejos, desde el puente de un barco que se acerca.”4

La montaña o el llano son algunas de las condiciones importantes para determinar la conformación de una ciudad. Desde Valparaíso, colgada de la cordillera, hasta Buenos Aires implantada en la pampa, pasando por la ciudad de México y sus pronunciadas ondulaciones o Caracas incrustada en un desfiladero, la ciudad aparece sobredeterminada por la geografía para lucir una presentación particular. Costera o mediterránea le agregará sabor distinto a su existencia. Si es marítima, la presencia del puerto con sus enormes galpones y sus gigantescas grúas de descarga intervendrá en la configuración espacial del lugar.

En esa dirección, la ciudad es un objeto, participa del universo del volumen y, como tal, engendra diversas representaciones que se constituyen en distintas imágenes. “Se puede investigar sobre la imagen de una ciudad, pero también sobre la imagen de la ciudad en general. La ciudad constituye un objeto particular, una individualidad, tanto como una ciudad.”5 Posee las tres dimensiones que se despliegan en el espacio. No obstante, no podemos asimilarla a una condición particular ya que su especial forma de existencia con entrantes y salientes, curvas y rectas hacen de ella una entidad inconfundible de gran expresividad. “Esquemas hexagonales, serpentinos y quebrados que moldean los volúmenes, califican y compenetran los espacios libres, los hacen interdependientes y temporalizan su lectura.”6













NOTAS

1 Doctor en Diseño. Profesor Investigador Nivel C de Tiempo Completo, División de Ciencias y Artes para el Diseño, Universidad Autónoma Metropolitana de México. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores con nivel 1. Pintor y cineasta.

2 KEANE Mark y KEANE Linda, Arquitectura, (citando a Tomás de Aquino), México, Mc Graw Hill, 2000, 74 p. ISBN: 0-079-13695-8

3 BLOOMER , Kent C. y MOORE Charles W. Cuerpo, memoria y arquitectura, Madrid, Hermann Blume Ediciones, 1983, 89 p. ISBN: 84-7214-246-9

4 RASMUSSEN, Steen Eiler. Experiencia de la arquitectura, Barcelona, Editorial Labor, 1974, 85 p. ISBN: 84-335-7206-7

5 LEDRUT, Raymond. La imagen de la ciudad, en SUST, Xavier. La significación del entorno, Barcelona, Publicaciones del Colegio Oficial de Arquitectos de Cataluña y Baleares, ATE, 1972, 35 p. Depósito Legal: B. 47970-1972

6 ZEVI, Bruno, Leer, escribir, hablar arquitectura, Barcelona, Apóstrofe, 1999, 423 p. ISBN: 84-455-0187-9

*Fragmento del texto presentado en el Simposio Nos ven nos vemos en el área temática de Estudios Culturales, publicado en las memorias del 53 Congreso Internacional de Americanistas celabrado en la Ciudad de México del 19 al 24 de julio de 2009.